Yoga prenatal y posparto en Entre mamás

¿Estás embarazada o ya ha nacido tu bebé y no quieres abandonar tus clases de yoga? Entonces, ven a Entre mamás.

Esta temporada hemos comenzado con fuerza las clases de yoga prenatal y posparto en Entre Mamás. Los grupos se van llenando y eso nos llena de ilusión. Porque en Entre Mamás acompañamos a todas las madres para que puedan vivir su maternidad de forma plena y consciente.

En el grupo de yoga prenatal puedes practicar esta disciplina para acomodar tu cuerpo a su nuevo estado, aliviando esas molestias que a veces se pueden tornar incómodas, como el dolor de espalda, de pelvis o la hinchazón de piernas.

Además la práctica de yoga prenatal te puede propiciar un estado de calma interior que te ayudará a disfrutar de un embarazo más consciente y te sentirás más conectada con tu bebé.

Pero sin duda, lo más importante es que te sentirás acompañada y acogida por el resto de mujeres, que al igual que tú, están gestando un bebé y tienen dudas, inquietudes e incluso miedos que podrán ser puestos en común. Porque cuando a los miedos se les ponen palabras y se comparten, se disipan.

Ya ha nacido tu bebé y aunque no te apetece separarte de él, también quieres retomar tus clases de yoga o comenzar a practicar esta disciplina por primera vez.

Los primeros meses de vida del bebé son intensos y cansados para la mujer. El bebé es vulnerable y se muestra totalmente dependiente de su madre. La falta de sueño, el tener al bebé cogido en brazos y la lactancia suelen ocasionar dolor de espalda.

El abdomen y el suelo pélvico han perdido tono muscular después del largo embarazo y el parto. La madre, feliz por tener a su bebé entre los brazos, está muy sensible y vulnerable.

En este contexto de mujer puérpera, el yoga posparto te ofrece un espacio en el que practicar yoga acompañada por tu bebé. La sesión va enfocada a mejorar la postura y la alineación corporal para aliviar el dolor de espalda y para fortalecer la musculatura abdominal y pélvica.

Yoga prenatal y posparto

Las mujeres y sus bebés necesitan salir de casa y compartir con otras madres sus experiencias y vivencias en relación con la maternidad. De nuevo, sentirse acogidas y escuchadas es fundamental para su bienestar.

Si quieres unirte a nuestros grupos de yoga llámanos al 910 133 112 y reserva tu plaza.

Puedes consultar los horarios de las clases aquí

 

Hatha Yoga en La Latina: nuevo grupo

Esta temporada abrimos un nuevo grupo de Hatha Yoga en La Latina, en Espacio Kenko.

Espacio Kenko es un centro de fisioterapia especializado en uroginecología y rehabilitación del suelo pélvico. Además se imparten clases de yoga prenatal, posparto y gimnasia hipopresiva.

Esta temporada vamos a abrir un grupo de Hatha Yoga los lunes de 14:30 a 15:50. Este horario es ideal para quienes tienen jornada laboral partida o para quienes tienen horarios difíciles de conciliar con el ocio.

El Hatha Yoga es una disciplina que reequilibra el sistema músculo-esquelético mejorando la alineación corporal. Pero también actúa a nivel orgánico y fisiológico. Numerosos estudios científicos avalan los beneficios de practicar Hatha Yoga con asiduidad.

La sesión dura 80 minutos y a lo largo de ella vamos practicando diferentes asanas (posturas) en función del objetivo de la clase, siempre dentro de un enfoque terapeútico.

Si tienes interés en asistir a estas clases, reserva ya tu plaza llamando al 91 000 83 28 o escribiendo a info@espaciokenko.com

 

Yoga restaurativo: reposo constructivo

¿Siempre te apetece una práctica intensa de yoga? Cuando mis niveles de energía están bajo cero prefiero una práctica de yoga restaurativo.

Desde que soy madre reconozco que dispongo de bastante menos energía (y tiempo útil) que antes. No sé si será solo la maternidad o que, por lo general, nos acercamos a la maternidad pasada la treintena y entonces las reservas de energía disponible van disminuyendo.

El caso es que no siempre me apetece practicar una sesión intensa de yoga. Al contrario, después de extender mi antideslizante lo que más me suele apetecer es tumbarme en él y descansar.

Existe un yoga más pausado y pasivo, al que se ha denominado yoga restaurativo. Se trata de posturas de yoga en las que se emplean materiales de apoyo como mantas, bolsters, tacos… cualquier soporte que te sostenga dándole determinada forma al cuerpo, mientras tú puedes cerrar los ojos, respirar y descansar.

Es cierto, que no siempre toda la práctica de yoga debería ser restaurativa porque no hay un trabajo músculo-esquelético en ella. Hay que tomársela como un complemento a la práctica habitual para posar el cuerpo, la mente y el espíritu.

En esta entrada voy a hablar de una postura “sencilla” que restaura y equilibra el cuerpo: la postura de reposo constructivo (Constructive Rest Position or CRP en inglés).

Yoga restaurativo

Digo que es “sencilla” porque parece que no consiste más que en tumbarse boca arriba con las piernas flexionadas. Sí, pero hay más detalles a tener en cuenta:

El desafío de esta postura reside en encontrar la posición de las piernas, de manera que el muslo y la pantorrilla descansen el uno en la otra como si se tratara de dos naipes. Esto permite que los músculos del abdomen y de la parte frontal del muslo se relajen y que los huesos del muslo y de la pantorrilla se sostengan el uno en el otro sin apenas trabajo muscular.

También hay que afinar la posición de los pies: separados con el ancho de las caderas y repartido el peso de forma homogénea entre los dedos, los talones, los cantos externos y los internos.

Esta postura es idónea para restaurar las curvas fisiológicas de la columna. Por ello, la zona lumbar no está plana y pegada al suelo, sino que mantiene su curvatura natural. Mientras que la zona dorsal, sí está pegada al suelo, como si se hubiera fundido con él.

Una vez encontrada la postura, tan solo hay que abandonarse a ella. Permitir que el cuerpo se vaya aflojando, ablandando, derritiendo y descendiendo hacia el suelo.

Una permanencia de 10 ó 15 minutos en ella siendo conscientes de la respiración ayuda a calmar el cuerpo, la mente y las emociones. Relaja la musculatura profunda del cuerpo, sobre todo a nuestro amigo psoas. Y es un buen antídoto contra el dolor de espalda, sobre todo, lumbar.

Espero que os animéis a dedicar unos minutos al día a vuestra práctica de yoga restaurativo. Vuestro cuerpo os lo agradecerá.

Fuentes:

http://theyogalunchbox.co.nz/donna-farhi-on-how-to-release-the-psoas-resolve-back-pain/

http://alexandertechnique.com/constructiverest/

El psoas, el músculo tímido del cuerpo

El psoas afecta a nuestra postura y ayuda a estabilizar la columna. Pero si no está equilibrado puede ocasionar dolor en la zona lumbar y pélvica.

Haces unos días asistí a un interesantísimo taller impartido por Montse Cob centrado en el estudio del psoas y su aplicación en la práctica de yoga. Antes de entrar en el contenido del taller, haré un repaso de quién es el psoas y para qué sirve.

El psoas es un músculo “tímido”  que conecta la parte superior del cuerpo con las extremidades. Si miras la foto verás que nace en la costilla 12, pasa por cada una de las vértebras lumbares y se inserta en el trocánter menor, que es la cara interna del inicio del fémur (muslo).

El psoas es un flexor de la cadera, pero tiene otras funciones importantes como ser el soporte central del cuerpo humano, estabilizador lumbar y está comprometido en la respiración porque comparte fibras con el diafragma. También tiene un componente emocional importante puesto que ante la respuesta de lucha/huída este músculo tiene mucha implicación.

Puesto que este músculo está tan íntimamente implicado tanto en la respuesta física como emocional al estrés, un psoas tenso de forma crónica lanza al cuerpo señales de peligro, contribuyendo finalmente al agotamiento de las glándulas adrenales y deprimiendo el sistema inmune.

Pero volvamos al taller al que asistí. Bajo el sugerente título de “Los puentes de unión: el psoas y el hioides”, hemos visualizado y tomado consciencia de la estrecha relación entre el hueso hioides y el psoas.

hioides

El hioides es un hueso que está en la parte anterior de la garganta y a través de músculos y ligamentos une la base del cráneo y el suelo de la boca al esternón. Digamos que es el puente que une la cabeza al tronco.

Si seguimos de puente en puente, nos encontramos el diafragma, que haría de transición entre el hioides y el psoas, puesto que separa la cavidad torácica de la abdominal. El diafragma nace en el esternón, se derrama por las costillas y desciende por la columna lumbar, donde se encuentra con el psoas y sus fibras se entremezclan.

A continuación, el psoas toma el relevo y es el puente de unión entre el tronco y las extremidades.

Desde luego el cuerpo humano es una obra de ingeniería en toda regla, no deja de sorprenderme. Todo está interconectado, no hay nada al azar.

Tras la exposición anatómica, hemos pasado a la fase vivencial, es decir, a sentir nuestro cuerpo: nuestro hioides, nuestro psoas y como uno y otro se influyen. Y también hemos llevado a las posturas de yoga todo esto. Y hemos aprendido a transitar por las asanas teniendo en cuenta al psoas y al desconocido hioides, pero desde una perspectiva amable. Concienciándolo, suavizándolo y relajándolo previamente para no llevarnos a asana un psoas tenso y duro, que nos está preparando para salir corriendo, no para permanecer serenamente en una postura. Y nos hemos movido desde el psoas, desde dentro, no a costa de endurecerlo, sino encontrando ese movimiento orgánico, libre y liberador.

Este taller ha sido muy enriquecedor y además toda una revolución a la hora de orientar la práctica de yoga.

Fuentes:

https://www.yogajournal.com/practice-section/the-psoas-is

https://www.yogajournal.com/practice/release-your-psoas