Yoga y mujer

Yoga y mujer
Chaturanga Yoga International

A día de hoy el 100% de las personas que asisten a mis clases son mujeres.Podría ofrecer mis clases con el lema de yoga y mujer. No hay hombres en mis clases. De vez en cuando alguno ha venido a probar, pero no se ha mantenido en la práctica más de un mes o dos. Me llama la atención, pero tampoco me como demasiado la cabeza con ello.

Particularmente, me siento más cómoda impartiendo clases a mujeres, no por una cuestión de preferencia de géneros, sino porque la práctica y el estudio que hago del yoga está enfocado fundamentalmente al cuerpo femenino y a sus particularidades.

Es curioso (o no tanto, según la organización  patriarcal de la mayoría de las sociedades) que los yoguis clásicos que nos han llegado fueran hombres, pero que la mayor parte de las practicantes seamos mujeres. No me creo que en la antigüedad solo hubiera yoguis hombres, también había yoguinis mujeres, solo que silenciadas, como la mayoría de mujeres que han destacado en algo (cultura, ciencia, arte, etc…)

Pero claro, si los grandes maestros, los más destacados, han sido hombres, la práctica que han diseñado ha sido por y para hombres, sin tener en cuenta que el cuerpo femenino es algo diferente al del hombre orgánica y anatómicamente. Así que nos encontramos con mujeres practicando asanas a la manera masculina, en muchos casos sin demasiadas consecuencias, pero en otros casos generando lesiones que serían evitables si se adaptaran las posturas. En este sentido pongo el énfasis en la responsabilidad de las profesoras y profesores de yoga de conocer de qué manera abarcar asanas sin generar lesiones o molestias a las alumnas.

La línea de formación y estudio del yoga que sigo es tremendamente amable y respetuosa con las necesidades del cuerpo femenino (y también del masculino). Es adaptable a cada momento de la vida, puesto que no es lo mismo practicar yoga a los 20 años, que durante el embarazo, el posparto o la menopausia o incluso después de la jubilación. Cada etapa de la vida viene acompañada por una serie de cambios en el cuerpo, en el estado emocional y en la manera en la que nos enfrentamos a esos cambios.

En este sentido el yoga nos acompaña a transitar a lo largo de todos esos ciclos, aceptando con amabilidad los cambios y  haciendo la transición de uno a otro lo más confortable que sea posible.

Si sientes que tu cuerpo de mujer te pide clases de yoga respetuosas con tu ser, consulta los horarios de mis clases. ¡Estaré encantada de recibirte!

Namasté

Nuevo grupo yoga mamás y bebés en Entre mamás

Ya ha llegado la primavera, aunque parece que de momento los días cálidos se hacen de rogar. Pero apetece más salir a dar un paseo, acercarse al parque con los peques y disfrutar de la luz, del verde que ya asoma, de los primeros brotes.

Para celebrar el cambio de estación, este mes de abril hemos abierto un nuevo grupo de yoga mamás y bebés en Entre mamás por las mañanas y ya casi se ha llenado. Si te interesa practicar yoga acompañada por tu bebé y por otras madres con las que compartir un espacio y un tiempo reconfortantes no lo dudes y reserva ya tu plaza en la web de Entre mamás.

¡Feliz primavera!

 

 

El 8M me sumo a la huelga feminista

El próximo jueves haré huelga y por lo tanto se cancelan mis clases para ese día. Como estaré “ocupada” en cuidarme y reivindicar derechos para las mujeres voy dejando por aquí el manifiesto que se leerá ese día:

Manifiesto 8M

JUNTAS SOMOS MÁS. Cada 8 de Marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas  y sindicalistas. Las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron al colonialismo y las que fueron parte las luchas anti-imperialistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando.

 

La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa.
Hoy, 8 de Marzo, las mujeres de todo el mundo estamos convocadas a la HUELGA FEMINISTA.

 

Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! ante todas las violencias que nos atraviesan.
¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.
¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad.

¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.

¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!

 

Somos las que reproducen la vida. El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas.

Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas.

 

No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.

Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.

¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.

Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. La precariedad se agrava para muchas de nosotras por tener mayor edad, ser migrada y estar racializadas, por tener diversidad funcional o una imagen alejada de la normatividad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida:  el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.

 

Exigimos también las pensiones que nos hemos ganado. No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos  por  la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.

Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad . Por eso, apostamos decididamente por la soberanía alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.

Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!

Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!

 

La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.

 

Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que  la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!

 

¡VIVAN LA HUELGA DE CUIDADOS, DE CONSUMO, LABORAL Y EDUCATIVA!
¡VIVA LA HUELGA FEMINISTA!

 

Ninguna mujer es ilegal. Decimos ¡BASTA! al racismo y la exclusión. Gritamos bien alto: ¡No a las guerras y a la fabricación de material bélico! Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa de las guerras son millares de mujeres refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la acogida de todas las personas migradas, sea por el motivo que sea. ¡Somos mujeres libres en territorios libres!

 


Denunciamos
los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación.

 

Denunciamos la corrupción como un factor agravante de la crisis.

 

Denunciamos la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho.

 

Denunciamos la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo.

 

Exigimos plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad.

¡NOS QUEREMOS LIBRES, NOS QUEREMOS VIVAS, FEMINISTAS, COMBATIVAS Y REBELDES!
Hoy, la huelga feminista no se acaba:
¡SEGUIREMOS HASTA CONSEGUIR EL MUNDO QUE QUEREMOS!

Nuevos grupos de hatha yoga

¡Namasté!

Hatha Yoga en La Latina

No valen las excusas del tipo “no tengo tiempo de practicar yoga” porque tenemos horarios de hatha yoga para todos los gustos y para todos los horarios. Además en marzo renovamos energías y ¡abrimos nuevos grupos de hatha!

 

 

Los lunes de 18.30 a 20.00 en Sunahara

Los martes de 17.30 a 18.50 en Espacio Kenko

Y continúan los horarios que llevan funcionando desde hace tiempo:

Los lunes de 14.30 a 16.50 en Espacio Kenko

Los jueves de 18.30 a 20.00 en Sunahara

Los viernes de 10.30 a 12.00 en Sunahara

¡No tienes excusas! Si quieres practicar yoga, simplemente elige el centro y el horario que mejor se ajuste a ti. ¡Te esperamos!

Comenzar desde la base: los pies

Al igual que una buena base confiere estabilidad y seguridad a las construcciones de viviendas y edificios, si hablamos en términos de asana, comenzar desde la base, permite estar en ella con seguridad, estabilidad y con el mínimo esfuerzo.

Los pies son los grandes olvidados. Soportan el peso de nuestro cuerpo y nos trasladan de un lado a otro. Sin embargo, pocas veces se les presta atención.

¿Alguna vez, en tu vida diaria, has probado a observar si tus dos pies apoyan de la misma manera? ¿Eres consciente del tipo de pisada que tienes? ¿Has observado cómo se transfiere el peso de tu cuerpo hacia la tierra a través de los pies?

Si no lo has hecho, te invito a que lo hagas, porque de cómo sea tu relación con los pies, será el estado en el que se encuentra tu cuerpo más arriba.

En yoga, al menos el que yo trato de transmitir, no importa tanto cómo queda asana visualmente desde fuera, qué forma tenga, sino cómo tú te sientes en ella. De nada sirve hacer Sirsasana (postura sobre la cabeza) visto perfecto desde fuera si quien lo está practicando se está jugando una hernia cervical.

Del mismo modo, Uttitha Trikonasana puede verse majestuosa desde el punto de vista de un espectador externo, pero quien la está practicando puede estar sudando la gota gorda y tener una respiración agitada.

¿Y qué tiene todo esto que ver con la base y con los pies? Pues bien, lo importante es que asana parta de una base estable en la que el peso del cuerpo está transferido de forma equilibrado entre las plantas de los pies. De ahí que haya que dedicar mucho tiempo a observar los pies, sentirlos, cambiar el peso de un pie a otro, cambiar el peso de los talones a los dedos, de los cantos internos a los externos y encontrar ese punto en el que la planta del pie en su conjunto apoya  por igual.

Y todo esto hay que llevarlo después a asana. Comenzar haciendo esta toma de conciencia en Tadasana es muy útil. Pero el desafío se plantea cuando lo llevamos al resto de asanas de pie, en las que las piernas pueden estar separadas, el tronco inclinado, o en el caso de los equilibrios, un solo pie sosteniendo el peso del cuerpo.

Cuando la acción de los pies es potente resulta mucho más fácil permanecer en asana sin cansancio. Y dado que la base es firme, la columna puede elongarse sin comprometer a demasiados músculos, sin demasiado gasto de energía. Y lo más útil, la respiración fluye por todo el cuerpo.

Así que os invito a tomar más conciencia de los pies. No solo durante la práctica de yoga, sino en la vida diaria: mientras esperas el autobús, mientras cocinas, cuando estás sentada, cuando te levantas por la mañana…

Y más interesante aún, dar un respiro a nuestros pies y caminar descalzas en casa.

 

 

 

Donna Farhi: yoga y movimiento

Todas nos merecemos un regalo, un mimo de vez en cuando. Las que somos mujeres, madres y trabajadoras (dentro y fuera de casa) necesitamos concedernos un espacio y un tiempo. Creo que ese mimo es más valioso cuando nos lo hacemos a nosotras mismas.

Hace un par de años vengo siguiendo el trabajo de Donna Farhi a través de Montse Cob. Me siento muy cómoda practicando yoga siendo plenamente consciente de cada movimiento de mi cuerpo y de mi organismo. Esa práctica fluída y orgánica me está resultando especialmente terapéutica y amable hacia mi cuerpo.

Así que poco a poco voy interiorizando esta manera de aproximarse al yoga. Es un camino largo y muy lento, pero al igual que los viajes, en muchas ocasiones merece la pena deleitarse con el trayecto y no esperar ansiosamente llegar al destino final.

También voy introduciendo a cuenta gotas ese trabajo que voy asimilando en mi propio cuerpo. Y he observado que es muy bien recibido por mis alumnas. Es más, los grupos han aumentado y se van afianzando, yo creo, gracias a este nuevo enfoque.

Pues bien, este otoño he decidido hacerme un regalo muy especial. Donna Farhi tiene publicados varios libros, pero no había encontrado el momento de adquirir ninguno de ellos. Hasta la semana pasada… Entonces pensé que siempre había una excusa de orden económico para no comprar al menos uno de sus libros. Y siempre encontraría esa resistencia a no ser que me enfrentara a ella. Y eso hice. A través de una página de compra de libros por internet realicé el pedido de Yoga mind, body a spirit. Y me sentí fenomenal.

El libro ha tardado unos 10 días en llegar. Es cierto que una vez que hice la compra me desentendí un tanto del envío. Por eso, cuando recibí una notificación de correos para que fuera a recoger un paquete a la oficina, no sabía qué podía ser. Cuando el funcionario de correos me trajo el paquete en forma de libro, caí en la cuenta: ¡mi libro de Donna Farhi!

El libro es maravilloso. Son 271 páginas que no tienen desperdicio. Es cierto que es un libro que requiere leerlo, releerlo, reposarlo, practicarlo, sentirlo, verlo, olerlo… dejarlo en la estantería una temporada y después volverlo a abrir con otros ojos, con otro cuerpo. El contenido es extenso y muy amplio, desde filosofía hindú, anatomía, fisiología, principios universales de movimiento, asanas… Con espléndidas ilustraciones y fotografías.

Y estoy tan emocionada que a ratos lo abro, lo ojeo, vuelvo al comienzo, lo leo y estoy deseando avanzar en él.

Si hago balance, después de esta compra a la que me he resistido tanto y durante tanto tiempo, tengo unos cuantos euros menos en mi cuenta por una parte, pero mucho enriquecimiento (de ese más intangible) por otra.

 

Yoga prenatal en Alto de Extremadura

Este comienzo de otoño está siendo de lo más productivo. No hay más que entusiasmarse con algo, ponerle un poquito de amor y dedicación para que florezca.

El otoño es la época de la recolección de frutos. Y en ese sentido me siento ilusionada porque por primera vez he conseguido el espacio y el horario para abrir un grupo de yoga prenatal en Alto de Extremadura, mi barrio.

Desde hace tiempo llevaba dándole vueltas a la idea de abrir un grupo de embarazadas por estos lares y al fin lo he logrado: el próximo lunes 2 de octubre  a las 18:30 se inician las clases de yoga prenatal en una sala en la que vengo impartiendo hatha yoga desde hace 4 años: Sunahara.

Yoga mamás y bebés Sunahara

El año pasado abrimos también un grupo de yoga para mamás y bebés con mucho éxito y que se mantiene también esta temporada. De nuevo la sala se nos llenará con los gorjeos, las risas y también las llantinas de los bebés.

Así que estoy muy contenta e ilusionada de poder traer a mi barrio una pizquita de lo que hago. Creo que todos podemos mejorar los barrios con pequeñas aportaciones personales.

Para mí, que haya mujeres embarazadas o madres con bebés, que se acerquen a practicar yoga me parece muy importante. Porque es fundamental en los tiempos que corren, que las mujeres establezcan redes de colaboración y encuentro.

Y además, esto de trabajar cerca de casa sí que permite conciliar vida laboral, familiar y además mejora la calidad de vida.

Si vives en el distrito de La Latina y estás interesada en practicar yoga, puedes consultar aquí los horarios de mis clases.

¡Feliz y fructífero otoño!

Yoga prenatal y posparto en Entre mamás

¿Estás embarazada o ya ha nacido tu bebé y no quieres abandonar tus clases de yoga? Entonces, ven a Entre mamás.

Esta temporada hemos comenzado con fuerza las clases de yoga prenatal y posparto en Entre Mamás. Los grupos se van llenando y eso nos llena de ilusión. Porque en Entre Mamás acompañamos a todas las madres para que puedan vivir su maternidad de forma plena y consciente.

En el grupo de yoga prenatal puedes practicar esta disciplina para acomodar tu cuerpo a su nuevo estado, aliviando esas molestias que a veces se pueden tornar incómodas, como el dolor de espalda, de pelvis o la hinchazón de piernas.

Además la práctica de yoga prenatal te puede propiciar un estado de calma interior que te ayudará a disfrutar de un embarazo más consciente y te sentirás más conectada con tu bebé.

Pero sin duda, lo más importante es que te sentirás acompañada y acogida por el resto de mujeres, que al igual que tú, están gestando un bebé y tienen dudas, inquietudes e incluso miedos que podrán ser puestos en común. Porque cuando a los miedos se les ponen palabras y se comparten, se disipan.

Ya ha nacido tu bebé y aunque no te apetece separarte de él, también quieres retomar tus clases de yoga o comenzar a practicar esta disciplina por primera vez.

Los primeros meses de vida del bebé son intensos y cansados para la mujer. El bebé es vulnerable y se muestra totalmente dependiente de su madre. La falta de sueño, el tener al bebé cogido en brazos y la lactancia suelen ocasionar dolor de espalda.

El abdomen y el suelo pélvico han perdido tono muscular después del largo embarazo y el parto. La madre, feliz por tener a su bebé entre los brazos, está muy sensible y vulnerable.

En este contexto de mujer puérpera, el yoga posparto te ofrece un espacio en el que practicar yoga acompañada por tu bebé. La sesión va enfocada a mejorar la postura y la alineación corporal para aliviar el dolor de espalda y para fortalecer la musculatura abdominal y pélvica.

Yoga prenatal y posparto

Las mujeres y sus bebés necesitan salir de casa y compartir con otras madres sus experiencias y vivencias en relación con la maternidad. De nuevo, sentirse acogidas y escuchadas es fundamental para su bienestar.

Si quieres unirte a nuestros grupos de yoga llámanos al 910 133 112 y reserva tu plaza.

Puedes consultar los horarios de las clases aquí

 

Hatha Yoga en La Latina: nuevo grupo

Esta temporada abrimos un nuevo grupo de Hatha Yoga en La Latina, en Espacio Kenko.

Espacio Kenko es un centro de fisioterapia especializado en uroginecología y rehabilitación del suelo pélvico. Además se imparten clases de yoga prenatal, posparto y gimnasia hipopresiva.

Esta temporada vamos a abrir un grupo de Hatha Yoga los lunes de 14:30 a 15:50. Este horario es ideal para quienes tienen jornada laboral partida o para quienes tienen horarios difíciles de conciliar con el ocio.

El Hatha Yoga es una disciplina que reequilibra el sistema músculo-esquelético mejorando la alineación corporal. Pero también actúa a nivel orgánico y fisiológico. Numerosos estudios científicos avalan los beneficios de practicar Hatha Yoga con asiduidad.

La sesión dura 80 minutos y a lo largo de ella vamos practicando diferentes asanas (posturas) en función del objetivo de la clase, siempre dentro de un enfoque terapeútico.

Si tienes interés en asistir a estas clases, reserva ya tu plaza llamando al 91 000 83 28 o escribiendo a info@espaciokenko.com

 

Yoga restaurativo: reposo constructivo

¿Siempre te apetece una práctica intensa de yoga? Cuando mis niveles de energía están bajo cero prefiero una práctica de yoga restaurativo.

Desde que soy madre reconozco que dispongo de bastante menos energía (y tiempo útil) que antes. No sé si será solo la maternidad o que, por lo general, nos acercamos a la maternidad pasada la treintena y entonces las reservas de energía disponible van disminuyendo.

El caso es que no siempre me apetece practicar una sesión intensa de yoga. Al contrario, después de extender mi antideslizante lo que más me suele apetecer es tumbarme en él y descansar.

Existe un yoga más pausado y pasivo, al que se ha denominado yoga restaurativo. Se trata de posturas de yoga en las que se emplean materiales de apoyo como mantas, bolsters, tacos… cualquier soporte que te sostenga dándole determinada forma al cuerpo, mientras tú puedes cerrar los ojos, respirar y descansar.

Es cierto, que no siempre toda la práctica de yoga debería ser restaurativa porque no hay un trabajo músculo-esquelético en ella. Hay que tomársela como un complemento a la práctica habitual para posar el cuerpo, la mente y el espíritu.

En esta entrada voy a hablar de una postura “sencilla” que restaura y equilibra el cuerpo: la postura de reposo constructivo (Constructive Rest Position or CRP en inglés).

Yoga restaurativo

Digo que es “sencilla” porque parece que no consiste más que en tumbarse boca arriba con las piernas flexionadas. Sí, pero hay más detalles a tener en cuenta:

El desafío de esta postura reside en encontrar la posición de las piernas, de manera que el muslo y la pantorrilla descansen el uno en la otra como si se tratara de dos naipes. Esto permite que los músculos del abdomen y de la parte frontal del muslo se relajen y que los huesos del muslo y de la pantorrilla se sostengan el uno en el otro sin apenas trabajo muscular.

También hay que afinar la posición de los pies: separados con el ancho de las caderas y repartido el peso de forma homogénea entre los dedos, los talones, los cantos externos y los internos.

Esta postura es idónea para restaurar las curvas fisiológicas de la columna. Por ello, la zona lumbar no está plana y pegada al suelo, sino que mantiene su curvatura natural. Mientras que la zona dorsal, sí está pegada al suelo, como si se hubiera fundido con él.

Una vez encontrada la postura, tan solo hay que abandonarse a ella. Permitir que el cuerpo se vaya aflojando, ablandando, derritiendo y descendiendo hacia el suelo.

Una permanencia de 10 ó 15 minutos en ella siendo conscientes de la respiración ayuda a calmar el cuerpo, la mente y las emociones. Relaja la musculatura profunda del cuerpo, sobre todo a nuestro amigo psoas. Y es un buen antídoto contra el dolor de espalda, sobre todo, lumbar.

Espero que os animéis a dedicar unos minutos al día a vuestra práctica de yoga restaurativo. Vuestro cuerpo os lo agradecerá.

Fuentes:

http://theyogalunchbox.co.nz/donna-farhi-on-how-to-release-the-psoas-resolve-back-pain/

http://alexandertechnique.com/constructiverest/