Yoga y mujer

Yoga y mujer
Chaturanga Yoga International

A día de hoy el 100% de las personas que asisten a mis clases son mujeres.Podría ofrecer mis clases con el lema de yoga y mujer. No hay hombres en mis clases. De vez en cuando alguno ha venido a probar, pero no se ha mantenido en la práctica más de un mes o dos. Me llama la atención, pero tampoco me como demasiado la cabeza con ello.

Particularmente, me siento más cómoda impartiendo clases a mujeres, no por una cuestión de preferencia de géneros, sino porque la práctica y el estudio que hago del yoga está enfocado fundamentalmente al cuerpo femenino y a sus particularidades.

Es curioso (o no tanto, según la organización  patriarcal de la mayoría de las sociedades) que los yoguis clásicos que nos han llegado fueran hombres, pero que la mayor parte de las practicantes seamos mujeres. No me creo que en la antigüedad solo hubiera yoguis hombres, también había yoguinis mujeres, solo que silenciadas, como la mayoría de mujeres que han destacado en algo (cultura, ciencia, arte, etc…)

Pero claro, si los grandes maestros, los más destacados, han sido hombres, la práctica que han diseñado ha sido por y para hombres, sin tener en cuenta que el cuerpo femenino es algo diferente al del hombre orgánica y anatómicamente. Así que nos encontramos con mujeres practicando asanas a la manera masculina, en muchos casos sin demasiadas consecuencias, pero en otros casos generando lesiones que serían evitables si se adaptaran las posturas. En este sentido pongo el énfasis en la responsabilidad de las profesoras y profesores de yoga de conocer de qué manera abarcar asanas sin generar lesiones o molestias a las alumnas.

La línea de formación y estudio del yoga que sigo es tremendamente amable y respetuosa con las necesidades del cuerpo femenino (y también del masculino). Es adaptable a cada momento de la vida, puesto que no es lo mismo practicar yoga a los 20 años, que durante el embarazo, el posparto o la menopausia o incluso después de la jubilación. Cada etapa de la vida viene acompañada por una serie de cambios en el cuerpo, en el estado emocional y en la manera en la que nos enfrentamos a esos cambios.

En este sentido el yoga nos acompaña a transitar a lo largo de todos esos ciclos, aceptando con amabilidad los cambios y  haciendo la transición de uno a otro lo más confortable que sea posible.

Si sientes que tu cuerpo de mujer te pide clases de yoga respetuosas con tu ser, consulta los horarios de mis clases. ¡Estaré encantada de recibirte!

Namasté

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